investigacioncoronavirus.com.

investigacioncoronavirus.com.

Fatiga extrema

Fatiga extrema

Introducción

Desde el inicio de la pandemia de coronavirus en todo el mundo, se han reportado diversos síntomas en las personas contagiadas, desde leves dolor de cabeza y fiebre, hasta síntomas graves como dificultad para respirar y neumonía. Uno de los síntomas que ha llamado la atención de los expertos es la fatiga extrema, que puede persistir durante semanas y afectar significativamente la calidad de vida de los pacientes. En este artículo, nos enfocaremos en la fatiga extrema y su relación con el COVID-19.

¿Qué es la fatiga extrema?

La fatiga extrema se define como una sensación de falta de energía y cansancio intenso que no se alivia con el descanso y que afecta la capacidad de una persona para realizar tareas cotidianas. Puede ser un síntoma de una amplia variedad de condiciones, desde enfermedades crónicas como la fibromialgia hasta enfermedades infecciosas como el VIH y la hepatitis.

Fatiga extrema y COVID-19

La fatiga extrema se ha identificado como uno de los síntomas más comunes del COVID-19. Según un estudio publicado en la revista médica The Lancet, el 62% de los pacientes con COVID-19 reportan fatiga extrema como síntoma.1

La fatiga extrema puede comenzar en los primeros días de la enfermedad o aparecer más tarde en el curso de la infección. Puede persistir durante varias semanas después de la recuperación de otros síntomas de COVID-19. Algunos pacientes informan que la fatiga extrema es la única secuela persistente de la enfermedad.

Causas de la fatiga extrema en COVID-19

Aunque aún se están investigando las causas exactas de la fatiga extrema en COVID-19, hay varias teorías sobre por qué ocurre. Una teoría es que la fatiga extrema es una respuesta del sistema inmunológico al virus. El sistema inmunológico trabaja arduamente para combatir el virus, lo que resulta en una inflamación generalizada y un agotamiento del cuerpo.

Otra teoría es que la fatiga extrema es causada por un mal funcionamiento del sistema nervioso autónomo. Este sistema controla las funciones corporales automática, como el ritmo cardíaco, la digestión y la respiración. La infección por COVID-19 puede afectar la capacidad del cuerpo para regular estas funciones corporales, lo que resulta en fatiga extrema y otros síntomas.

Cómo tratar la fatiga extrema en COVID-19

No existe un tratamiento específico para la fatiga extrema en COVID-19. Sin embargo, hay varios enfoques que pueden ayudar a aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente. Estos incluyen:

  • Descansar tanto como sea posible.
  • Establecer una rutina diaria y evitar sobrecargar el día con demasiadas actividades.
  • Realizar ejercicio físico moderado, como caminar, cuando su cuerpo lo permita y bajo la supervisión de un profesional de la salud.
  • Adoptar una dieta saludable y equilibrada.
  • Practicar la respiración profunda y la relajación para aliviar la ansiedad y mejorar el sueño.

Conclusión

La fatiga extrema es un síntoma común del COVID-19 que puede afectar significativamente la calidad de vida de los pacientes. Aunque las causas exactas aún no están claras, los expertos han identificado varias teorías sobre cómo se produce la fatiga extrema. A pesar de que no hay un tratamiento específico, hay varios enfoques que pueden ayudar a aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Es importante seguir las pautas de precaución y prevención del COVID-19 para reducir el riesgo de contraer la enfermedad y los síntomas asociados.

Referencias:

  1. Huang C, Huang L, Wang Y, Li X, Ren L, Gu X, et al. 6-month consequences of COVID-19 in patients discharged from hospital: a cohort study. Lancet. 2021;397(10270):220-32.