investigacioncoronavirus.com.

investigacioncoronavirus.com.

Enfermedades hepáticas y COVID-19: ¿qué debes saber?

Introducción

Desde el inicio de la pandemia por COVID-19, se han llevado a cabo numerosos estudios para conocer las enfermedades asociadas y las comorbilidades que pueden agravar el estado del paciente. Entre ellas, las enfermedades hepáticas han cobrado gran relevancia debido a su relación con el sistema inmunológico, la inflamación y la respuesta a infecciones. En este artículo, vamos a analizar qué debemos saber acerca de las enfermedades hepáticas y cómo pueden verse afectadas en el contexto de la pandemia por COVID-19.

Enfermedades hepáticas y COVID-19

¿Qué relación existe?

La relación entre enfermedades hepáticas y COVID-19 no es del todo clara. En algunos estudios se ha observado que los pacientes con enfermedades hepáticas crónicas presentan mayor riesgo de infección y de desarrollar una enfermedad grave debido a la disminución de la función hepática y la capacidad del sistema inmunitario de estos pacientes.

Por otro lado, también se ha demostrado que el COVID-19 puede afectar directa o indirectamente al hígado, causando una elevación de las enzimas hepáticas y en algunos casos, provocando una lesión hepática aguda.

¿Qué tipos de enfermedades hepáticas pueden agravar el COVID-19?

Entre las enfermedades hepáticas que pueden aumentar el riesgo de infección por COVID-19 y de desarrollar una enfermedad grave, se encuentran:

  • Hepatitis crónica B y C
  • Cirrosis hepática
  • Hígado graso no alcohólico (HGNA)
  • Enfermedad hepática autoinmunitaria

En el caso de la hepatitis crónica B y C, se ha observado que estos pacientes tienen un mayor riesgo de padecer una enfermedad grave por COVID-19, especialmente si se encuentran en una fase avanzada de la enfermedad. En el caso de la cirrosis hepática, existe un mayor riesgo de infección debido a la disminución de la función hepática, lo que dificulta la eliminación de virus y bacterias del cuerpo.

En el caso del HGNA, se ha demostrado que los pacientes con esta enfermedad tienen un mayor riesgo de desarrollar una enfermedad grave por COVID-19 debido a la inflamación sistémica y a la disfunción metabólica que se produce en estos pacientes. Finalmente, en el caso de la enfermedad hepática autoinmunitaria, se ha observado que estos pacientes tienen un mayor riesgo de infección debido a la disminución de la función inmunológica que se produce en estos casos.

¿Cómo afecta el COVID-19 al hígado?

Como hemos mencionado anteriormente, el COVID-19 puede afectar directa o indirectamente al hígado, causando una elevación de las enzimas hepáticas y en algunos casos, provocando una lesión hepática aguda. En algunos estudios se ha observado que los pacientes con enfermedad grave por COVID-19 presentan una mayor elevación de las enzimas hepáticas, indicando una mayor lesión hepática.

También se ha observado que el COVID-19 puede afectar a la microcirculación hepática, lo que puede provocar una disminución del flujo sanguíneo y una mayor inflamación en el hígado. Además, se ha demostrado que el COVID-19 puede infectar directamente las células hepáticas, lo que puede provocar una lesión celular y una disfunción hepática.

¿Qué debemos tener en cuenta si padecemos una enfermedad hepática?

Si padecemos una enfermedad hepática, debemos seguir las recomendaciones generales para prevenir la infección por COVID-19, como mantener una buena higiene de manos, utilizar mascarilla y mantener la distancia social. Además, es importante seguir las recomendaciones específicas de nuestro médico para controlar la enfermedad hepática y evitar cualquier complicación que pueda agravar el estado de nuestro hígado.

En caso de padecer una enfermedad hepática crónica, es importante consultar con nuestro médico para valorar si es necesario ajustar la medicación para evitar interacciones con otros tratamientos que se puedan prescribir durante el tratamiento de la COVID-19.

Conclusiones

En resumen, la relación entre enfermedades hepáticas y COVID-19 es compleja y todavía se está investigando. Los pacientes con enfermedades hepáticas crónicas tienen un mayor riesgo de desarrollar una enfermedad grave por COVID-19 debido a la disminución de la función hepática y del sistema inmunitario. Por otro lado, el COVID-19 también puede afectar directa o indirectamente al hígado, causando una elevación de las enzimas hepáticas y en algunos casos, provocando una lesión hepática aguda.

Si padecemos una enfermedad hepática, es importante seguir las recomendaciones generales para prevenir la infección por COVID-19 y llevar un control adecuado de la enfermedad hepática para evitar cualquier complicación. En caso de tener dudas o síntomas extraños, es recomendable consultar con nuestro médico para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.